Un nuevo estudio liderado por investigadores del Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC), publicado en la revista EBioMedicine, aporta evidencia relevante para mejorar el abordaje clínico de las personas con deterioro cognitivo subjetivo (SCD, por sus siglas en inglés). Se trata de los primeros resultados de la cohorte Beta-AARC, un estudio en marcha desde 2021 que sigue a personas de entre 55 y 80 años con este perfil. El SCD describe a personas que perciben un empeoramiento de su memoria u otras capacidades cognitivas, pero que no presentan alteraciones en las pruebas neuropsicológicas objetivas.
Las quejas subjetivas de memoria son un motivo frecuente de consulta tanto en neurología especializada como en atención primaria. Sin embargo, en muchas ocasiones es difícil ofrecer una respuesta precisa a las personas que las presentan, ya que la mayoría de guías clínicas no recomiendan, de entrada, el uso de biomarcadores en esta población.
La cohorte Beta-AARC constituye un recurso científico singular, ya que se centra exclusivamente en personas con SCD, un grupo especialmente poco representado en la literatura científica. Estas personas se encuentran en una fase muy inicial de la enfermedad, potencialmente antes de que la patología biológica sea detectable por métodos convencionales, lo que las convierte en una población idónea para estudiar los mecanismos más precoces del Alzheimer.
Para este primer trabajo, el equipo investigador analizó datos de 142 participantes de la cohorte. El estudio evaluó una extensa batería de biomarcadores, tanto en líquido cefalorraquídeo (LCR) como en plasma sanguíneo, con el objetivo de detectar la acumulación de la proteína beta amiloide, uno de los primeros marcadores biológicos de la enfermedad de Alzheimer.
Los resultados confirman la utilidad y precisión de los biomarcadores del líquido cefalorraquídeo para identificar la presencia de patología amiloide. En plasma, los biomarcadores p-tau217, p-tau217/Aβ42 y p-tau181/Aβ42 demostraron un alto poder discriminatorio y, especialmente, un alto valor predictivo negativo: es decir, son muy eficaces para descartar la presencia de patología amiloide. Dado que la prevalencia de esta patología es baja en personas con SCD, su capacidad para confirmar el diagnóstico (el valor predictivo positivo) resulta más limitada.
"Las personas con quejas subjetivas de memoria representan una oportunidad única para estudiar el alzhéimer antes de que aparezcan los síntomas, pero también son el grupo en el que más incertidumbre diagnóstica existe en la práctica clínica. Este primer trabajo de la cohorte Beta-AARC demuestra que los biomarcadores en sangre, en especial la p-tau217, pueden ayudar a los clínicos a descartar la enfermedad de Alzheimer de forma rápida y accesible, algo que puede aliviar la ansiedad de los pacientes y orientar mejor su seguimiento", afirma el Dr. Marc Suárez-Calvet, líder del Grupo de Investigación en Biomarcadores en Fluidos y Neurología Traslacional del BBRC y autor de correspondencia del estudio.
El estudio, liderado por los investigadores José Contador y Federico E. Pozzi, ambos colaboradores del BBRC, también examinó biomarcadores relacionados con otras vías patológicas que se activan incluso antes del deterioro cognitivo, como la reactividad glial, la neurodegeneración o la disfunción sináptica. Aunque se observaron algunos cambios, no pudieron detectarse de manera robusta con los biomarcadores plasmáticos analizados en esta fase.
En conjunto, los resultados apoyan el potencial de los biomarcadores en sangre como herramientas de cribado y estratificación del riesgo en personas con deterioro cognitivo subjetivo. Su uso podría ayudar a priorizar qué personas requieren pruebas diagnósticas más invasivas o especializadas, así como facilitar la selección de candidatos para estudios de prevención, ensayos clínicos o futuras estrategias terapéuticas modificadoras de la enfermedad.
“Este estudio muestra que los biomarcadores sanguíneos pueden ayudarnos a dar una primera respuesta más precisa a personas que acuden a la consulta con quejas subjetivas de memoria. Su principal valor, en esta población, es que pueden contribuir a descartar la presencia de patología de Alzheimer. Pero los resultados también son claros: cuando el objetivo es confirmar la enfermedad, siguen siendo necesarias pruebas más específicas, como el análisis de líquido cefalorraquídeo”, explica el Dr. Marc Suárez-Calvet.
Artículo de referencia: Contador, J., Pozzi, F. E., Sánchez-Benavides, G., Fernández-Arcos, A., Lantero-Rodríguez, J., Montoliu-Gaya, L., Minguillon, C., Fauria, K., González-Escalante, A., Ortiz-Romero, P., Blasco-Forniés, H., de Diego-Osaba, M., Jiménez Moyano, E., Quijano-Rubio, C., Kollmorgen, G., Le Bastard, N., Nadal, A., Vanmechelen, E., Jeromin, A., Torres-Torronteras, J., … β-AARC Study collaborators (2026). Detecting amyloid-β pathology in subjective cognitive decline using plasma and CSF biomarkers. EBioMedicine, 129, 106331. Advance online publication. https://doi.org/10.1016/j.ebiom.2026.106331