Después de décadas centrando la investigación en las neuronas y en la acumulación de las proteínas amiloide y tau, la Fundación Pasqual Maragall abre una nueva frontera en el abordaje del Alzheimer con el impulso de GLIA 1. El proyecto, liderado por la Dra. Gemma Salvadó, responsable del grupo de Neuroimagen del Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC), el centro de investigación de la Fundación, es el primero en España y pionero en el mundo en explorar la microglía y la astroglía, dos tipos celulares clave para el funcionamiento y la defensa del cerebro que permitirán comprender el papel de la neuroinflamación en la evolución de la enfermedad.
Estas células han quedado durante mucho tiempo en un segundo plano en el estudio del Alzheimer. Sin embargo, ya en los primeros casos descritos por Alois Alzheimer se observaban células no neuronales que reaccionaban alrededor de las placas de amiloide. Ahora, gracias a las nuevas tecnologías de neuroimagen, GLIA 1 quiere recuperar aquella intuición y situar estas células en el centro de la investigación. “Estas células de defensa pueden desempeñar un papel clave en cómo responde el cerebro a la acumulación de la patología”, afirma Salvadó.
Por primera vez en España, se utilizará un nuevo trazador PET que permitirá observar la activación de la microglía y la astroglía en personas vivas. El estudio analizará la respuesta de estas células en personas cognitivamente sanas y en personas en diferentes fases de la enfermedad. El objetivo es comprender mejor el papel de la neuroinflamación y avanzar hacia una medicina más precisa. Por un lado, se busca mejorar la capacidad de predecir quién progresará, cuándo y a qué velocidad. Por otro, se pretende identificar nuevas dianas terapéuticas, es decir, nuevos puntos sobre los que puedan actuar futuros fármacos.
“Vemos que cuando empieza a acumularse la proteína beta-amiloide, estas células se ponen en modo defensa y se activan. Las encontramos alrededor de las placas y las compactan”, explica la investigadora. La beta-amiloide es una proteína que se acumula en el cerebro formando placas, una de las señales características del Alzheimer. La respuesta de estas células es, en un principio, protectora. Pero si se prolonga en el tiempo, puede generar un proceso inflamatorio continuo que acaba dañando las neuronas y la comunicación entre ellas.
El estudio utilizará la tomografía por emisión de positrones (PET), una técnica de neuroimagen que permite observar procesos biológicos que tienen lugar en el cerebro. Para realizar la prueba, se administrará a las personas participantes una pequeña cantidad de un trazador radiactivo que viaja hasta el cerebro y se une a proteínas asociadas a la activación de la microglía y la astroglía. Esto permitirá al equipo investigador detectar y cuantificar la neuroinflamación desde el exterior y sin procedimientos invasivos, así como identificar en qué regiones del cerebro se concentra esta activación y con qué intensidad.
Las imágenes se compararán con otros biomarcadores, que son indicadores biológicos que permiten detectar cambios en el cerebro. El objetivo es caracterizar mejor los perfiles de riesgo y establecer cómo estas señales inflamatorias se relacionan con las etapas iniciales de la enfermedad. “Esperamos entender mejor por qué esta enfermedad es tan heterogénea, para poder caracterizar mejor quién responderá mejor a un tratamiento”, añade Salvadó.
El estudio comenzó antes del verano con una treintena de participantes de las cohortes ALFA y Beta-AARC del BBRC, y tiene el objetivo de llegar, como mínimo, a 80. Cuenta con la aprobación de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y con la financiación del Instituto de Salud Carlos III y de fondos europeos.
El proyecto se nutre del compromiso de una comunidad de personas participantes. Una de ellas es Laura Sirerol, de 70 años, que forma parte de la cohorte ALFA, un estudio con más de 2.700 personas voluntarias impulsado con el apoyo de la Fundación ”la Caixa”. Sirerol ya se ha sometido a pruebas neuropsicológicas, resonancias magnéticas, una punción lumbar y una PET. “Las cosas no avanzan si no aportas tu granito de arena”, asegura.
Para hacer posible este nuevo paso en la investigación, la Fundación activa una campaña de donaciones cuyo objetivo es recaudar 250.000 euros. Más del 60% de los recursos de la Fundación procede de socios y socias, mecenas y donantes, una base social que supera las 120.000 personas. Las personas que quieran colaborar pueden hacerlo a través del siguiente enlace o en el teléfono gratuito 900 545 545. Las donaciones tienen una desgravación del 80% de los primeros 250 € y del 40% del resto.
El conocimiento que genere GLIA 1 podría contribuir a encontrar tratamientos más eficaces o que puedan combinarse con los primeros fármacos aprobados para ralentizar el curso de la enfermedad. Con este proyecto, la Fundación refuerza su compromiso con una investigación que nos acerca a un futuro sin Alzheimer.
Más información en la web: https://mesenlladelesneurones.org/